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viernes, 15 de noviembre de 2019

Fotomatón: "Confesión"


Relato de Selena Ruescas 1º F

—¡Bernarda, que veo a Dios!
—Bueno padre, ¿pero eso es lo normal no? Usted es su representante aquí, de vez en cuando se le tendrá que aparecer y decirle algunas cosas. 
—¡Qué dice usted Bernarda! ¡Ay si me hablara Dios! Esto es un engañabobos, en mi vida he visto a Dios y lo de las parábolas y la Biblia, ¡todo mentira! Lo que pasa es que esta gente con tal de hacer su vida un poco mejor se agarran a lo que sea y, si eso es, un ser todo poderoso, que les perdone todos sus pecados antes de la muerte. Ellos más contentos que na'. 
—Entonces, padre, ¿usted a visto a Dios o no? Porque me está liando usted.
—¡Ay Bernarda! Que sí, que sí, que esta vez es de verdad. Anoche cuando cenaba se me apareció. 
—¿Qué le dijo a usted, padre?
—Que me tenía que rebelar contra la Iglesia y hacer lo que de verdad él dice, que hay muchos sacerdotes que no le representan como deberían. 
—¡Anda! Eso seguro que lo dice por este de Roma, que no sabe nada tampoco.
—Que palabrerías dices Bernarda. Tengo que hacer las cosas como las dice Francisco, dice que él es el único que sabe y que tengo que echar a todos los que roban y violan, que eso no es la Iglesia y le estamos dando muy mala imagen. 
—¿Va a aceptar usted que los homosexuales entren a su iglesia? 
—Es lo que él quiere Bernarda, que seamos todos tratados por igual.
—¿Qué va a hacer padre? ¿Va a hablar con el Papa? 
—Pues creo que sí Bernarda, esta tarde a ver si vuelvo a hablar con Dios para que me de la solución de llegar hasta el Vaticano porque si no, ¿cómo hablo yo con el papa?

Relato de Irene Monsálvez 1º F

En una fría tarde de noviembre del año 1939, en un pequeño pueblo de provincia, llegó una carta con augurio de muerte. Al menor de los hermanos, que en otra época fue alcalde, lo habían llamado a la comisaría para declarar. Pasa una semana, pasan dos, pasa un mes y siguen sin verle. Los del pueblo de al lado lo encuentran en una cuneta muerto por herida de bala, por tener un libre pensamiento. La casa está de luto por la muerte del pequeño, la madre angustiada se encamina al cementerio. En el camino al sacerdote ve, en el confesionario de las puertas del lúgubre lugar y con un lamento exclama: ¡oh, padre! Que lo han matao´, al pequeño de mis hijos lo han "matao". Se lo llevaron un día y en una cuneta le encontraron muerto, sin vida, frío, sin risa.

Relato de David Fajardo 1º F

Pero por qué me hiciste esto amor mío, hijo de mi vida y corazón. Tu pecado no va a ser perdonado en la vida, estoy sin palabras... tu vida ha dado una vuelta de campana impresionante, antes tenías un trabajo idóneo, traías dinero a casa, ayudabas a la familia, sin embargo ahora no causas nada más que problemas. Voy a empezar hablando sobre tu mal comportamiento que te ha hecho perder tanto el trabajo como los amigos que estabas, junto a ellos todos los días.Caíste en las drogas y alcohol y lo más duro de todo es que no ayudaste a tus hijos cuando más te necesitaban.
Ahora la gente nos señala por la calle y nos tienen miedo, de hecho yo perdí mi trabajo acabando en la ruina cuando más te necesitaba. Te marchaste sin hablarme, dejándome tirada, con una hipoteca en la casa que sin ti no podré pagar. Mis niños acababan de terminar sus estudios universitarios, sin embargo, han tenido que buscarse la vida trabajando.
Si le preguntas a tu familia, no quiere ni verte. Para ellos ya has desaparecido. Tu vida ha cambiado y el cambio empieza por ti para que esto no vuelva a suceder más. Ojalá te vuelvan a contratar otra vez en tu trabajo, que yo encuentre también el mío y que tus hijos encuentren la suerte, que es lo que más necesitan.
Y sabes cómo se consigue esto, estando los dos unidos para conseguir esto para que en adelante la gente no nos tenga miedo, para que no hablen más de tu familia. Esto es una deuda que tiene la vida con nosotros y hablando de deudas la hipoteca de la casa tenemos que intentar pagarla entre todos...
Te invito a cambiar de nuevo tu persona, estoy completamente segura de que las cosas no volverán a ser como antes.

Relato de Isabel Rabadán 1º F

Y dígame, padre, ¿qué he hecho mal? Si yo lo único que quise es su bien, y dígame, ¿de qué me ha servido? Si solo me lo paga con disgustos y quebraderos de cabeza. Toda una vida criándolo, enseñándole unos valores, intentando que no se fuera por las ramas. Lo que me costó, padre. Dios sabe lo que me costó, que era un niño problemático y las peleas que ha tenido en la escuela no eran ni medio normales y ahora, con la tontería de que quiere una nueva España, que si España viva, que si no sé qué, y crea un partido que se llama VOX, que va en contra de todo lo que yo le enseñé. ¿En qué he fracasado? Sabiendo lo que pasó su abuelo en la guerra civil ahora me viene defendiendo a la misma persona que hizo tanto daño a mi familia. De verdad que mi cerebro no lo puede procesar, solo espero que no llegue a triunfar ni a salirse con la suya, que estoy desesperada padre. Toda una vida siendo atea y ahora solo busco milagros para que no le voten en las elecciones.

Relato de Arantxa Lorente 1º F

Padre, sé que llevo años sin venir, tantos que ni yo misma me acuerdo. He venido a contarle lo perdida que me siento desde que mi hijo terminó con su vida por mi culpa. No soporto esta sensación de culpa, de haberme descuidado tanto, de no haberle dedicado mas tiempo, de haber hecho cosas que no tendría que haber hecho, de no haberle dado el cariño que tanto le faltaba, de no prestarle toda esa atención que necesitaba un niño. Lo tuve demasiado pronto, en un descuido me quedé embarazada, una niña de 16 años, con un niño en brazos, sin familia, sin nadie, prácticamente sola en el mundo. Empecé a buscarme la vida como pude, y acabé ejerciendo la prostitución, no me gustaba nada hacer las cosas que tenía que hacer por un mísero billete. Era denigrante, asqueroso, horrible. Empecé a beber y a pincharme para olvidarme de lo que hacía en esa habitación o en ese pub del centro de Madrid. Llegaba a casa con las medias rotas, drogada, alcoholizada, con corridas en la ropa, daba autentico asco. Eso para un niño pequeño fue traumático. Iván se quedaba solo todo el día y yo no le hacía caso, prácticamente porque iba metida siempre. Acabé metiéndome en la droga padre, coca, pastillas, caballo, me pinchaba y me hacía rayas en casa, delante de mi hijo. El dinero que ganaba me lo gastaba en la droga, que tanto me hacía olvidar mi vida. Y un día, cuando llegaba de ejercer en el pub, abrí la puerta de casa y lo vi tirado en el suelo, con los ojos en blanco y con una jeringuilla en una de sus pequeñas venas, estaba muerto padre, estaba muerto y todo porque caí en un mundo del que no supe salir.

Relato de Saray Peñarrubia 1º F

¡Qué dolor más grande tengo en el cuerpo! Cada día me cuesta más salir a por el pan o a por el periódico, que antes siempre deseaba. Noto miradas que me hacen sufrir lo que no está escrito. En este pueblo los rumores vuelan demasiado rápido, vamos, para ser la peste en cuestión de unas horas. Mis amigas del café ya no me llaman por miedo o vergüenza, tal vez sea una mezcla de las dos. Ahora mismo es usted el único que atiende mi cháchara. 
Aún recuerdo aquel oscuro día. Ya veía yo cuando me levanté que ese no iba a ser bueno, el pie izquierdo nunca se debe apoyar primero y yo lo hice. Haciendo la comida, me di cuenta de que, desde la ventana de la cocina, un brillante gato negro me observaba, símbolo total de mala suerte. Y lo último, que me dejó atemorizada, fue la caída de la cruz de madera del comedor. Entonces sentí una arcada que me dejó la garganta más ácida que el limón. Yo tenía una preocupación que no era ni medio normal, si tú supieras por lo que pasé.
Bueno pues llegó la tarde y medio pueblo que estábamos en el salón polivalente para escuchar una charla sobre nutrición, muy interesante, no le voy a mentir. Quedaba poco para acabar y fue entonces cuando… ¡Ay, dios mío! Bueno que mi cuerpo por dentro se desbarató y un gran cuesco se desprendió de mí asustando a todos, ¡pero si parecía que venía la guerra! Luego vino la risa que eso si que duele, bueno, que salí disparada como una metralleta hacia mi casa y más roja que un tomate. 
Desde entonces, así estoy, más muerta que viva. ¡Ay padre qué dolor!

Relato de Alicia Moreno 1º F

¡Ay padre! ¡Qué deshonra! ¡Mi hijo, mi único hijo! ¿Qué es lo que he hecho yo para merecer esto? Esa pobre chica, sus padres deben estar desolados. ¡Qué Dios se compadezca de ellos! Perdóname, padre, por no haber sabido educar mejor a mi hijo, usted bien sabe que lo hice lo mejor que pude, quien iba a imaginarse que acabaría convirtiéndose en aquella bestia. ¡Oh padre! ¿Quién le inculcó esos pensamientos? ¿qué es lo que pudo meterse en su cabeza para cometer semejante deshonra? Ha borrado un hueco en el mundo y jamás lo perdonaré por ello, ¿Qué hice mal padre? Dígame usted qué hice mal. Si su padre hubiese estado para él...
¡Ay, triste desdicha! La guerra se llevó a mi marido y ahora mi hijo se ha convertido en una aberración para la familia. Su legado quedará manchado por la sangre de aquella pobre muchacha. ¡Bien hicieron en llevárselo, padre! ¡Bien hicieron! Usó a esa dulce muchacha como si fuese un juguete desechable y la llenó de su oscuridad. Si me hubiesen dicho que acabaría así, encerrado en una celda, convertido en aquella alimaña con miles de sombras por cada vida que se llevó, cada luz y cada sonrisa. ¡Oh padre! Perdóneme, por no conseguir que mi hijo me escuchase, por no darme cuenta antes de su oscuridad.
El demonio está en su cuerpo y es imposible despojarlo de él. 
Quién me diría a mí, padre, que acabaría sola con un hijo tan descarriado.

Relato de Sara Velasco 1º F

El remordimiento es algo que ya no puedo soportar, tengo que desahogarme contándole a alguien todo lo que he hecho...
Aquí estoy en frente del cura de mi pequeño pueblo. Sin pensar en nada, escupo las palabras de la boca :
"Siento mucho lo que tengo que decirle, pero no podía aguantar con el secreto, no durante más tiempo. Usted tiene que saber que mi marido no murió por un paro cardíaco como el forense dijo. Lo envenené yo, pequeñas dosis que no se notarán mucho en la autopsia. Quiero decirle que no lo hice por pura diversión, sino porque mi marido realizaba violencia de género contra mí desde hacía 5 años y no podía más, solo quería la seguridad de mi familia. En el año 1965 no habrían hecho caso a una mujer maltratada, o sea que me tomé la justicia por mi cuenta, lo siento mucho. Espero que Dios algún día me perdone". 

Relato de Elena Bermúdez 1º F

El error de ella fue enamorarse de aquel chico. Sí, es cierto que la quería, pero con el tiempo todo cambió. Ella empezó a dejarse llevar por los vicios de él. Esta chica que era tan buena, tan recta y que transmitía tanta tranquilidad y seguridad, cambió. Dejó los estudios y el trabajo, ahora sus amigos son unos completos desconocidos, y lleva más de un mes sin pasarse por casa. Intentaron hacerle ver la realidad, pero ya es demasiado tarde. Está cegada por un falso amor que solo la perjudica. 

miércoles, 13 de noviembre de 2019

Fotomatón: "La espera"


Relato de Saray Peñarrubia 1º F

Un gruñido que afloraba de su intrínseco torso le invocaba que debía irse, extraviar su espera y rebrotar nuevas esperanzas ya perdidas. El ruido le atacaba fuertemente en su delicada sesera, que estaba muy debilitada por la presión constante. La llamada de Iñaki retumbaba aplastando cada recuerdo pasado. Todo había transcurrido muy rápido, sin tiempo para cavilar lo necesario. Pequeñas y cristalinas lágrimas asomaban después de una tormenta demoladora. Emilia había recibido la noticia abrumadora que cicatrizó su porvenir. Su padre acababa de sufrir un fatídico infarto. La lluvia atrapaba toda su esencia enredándola con la humedad propia del ambiente cántabro. Sabía que ya nunca más iba a ser ella.

Relato de Selena Ruescas 1º F

Hace un mes que se fue y yo sigo aquí sentada esperando un mensaje, una llamada, pero en el fondo sé que eso no va a ocurrir.
El primer día de verano me lo dijo: “Esto no durará para siempre” y yo lo sabía, por eso no quería que el verano llegara a su fin. Echo de menos sus besos, sus caricias, su forma de sonreír, echo de menos hasta esa fea arruga que se le formaba en la frente cuando se reía.
Nunca pensé que la pérdida de una persona me pudiera llegar a afectar tanto. Todo empezó como una simple tontería, ninguno de los dos llegó a pensar que esto acabaría pasando. Empecé a quererle en el mismo momento en el que sus fríos labios rozaron los míos aquella cálida noche de verano. Ninguno de los dos quería que eso llegara a más porque sabíamos cuales serían las consecuencias, pero no lo podíamos evitar, nos habíamos enamorado. Los encuentros nocturnos a escondidas de todo el mundo pasaron a ser paseos por la plaza del pueblo. Pero poco a poco todo fue llegando a su fin y septiembre llegó junto con su amarga despedida. Antes de irse me dijo que no me quería, que ya no sentía nada por mí, pero sabía que mentía. 
Juré no volver a recordar ese momento, pero aquí estoy, derramando todas estas lágrimas mientras le escribo al hombre de mi vida.

Relato de Sara Velasco 1º F

Aquella era yo, volviendo de aquella fiesta, mirando al cielo sin poder apartar la mirada, sin poder hacer nada. 
Ya no sentía el frío del pleno febrero, ya no sentía ni las lágrimas rodando por mis mejillas, sinceramente ya no sentía nada. 
Miles de preguntas se me pasaron esa madrugada en el viaje de vuelta a casa de apenas 10 minutos, tanta puede ser la atracción por alguien que te haga olvidar el ruido a tu alrededor, y ¿por qué su timbre de voz es perfecto para tus oídos? Entre tantas palabras que me ha dicho borracho esta noche, ¿alguna era verdad? Es toda una putada el magnetismo que produce en mi. 
Da miedo que todo haya acabado así, que ya no vamos a sonar nunca más, que no vamos a crear la mejor música con nuestras risas, que la confianza se va con tan solo un gesto y se gana con tantos... 
Que es triste que tanto hemos sentido, y que ni siquiera pueda mirarte a la cara porque a día de hoy ya no eres aquel chico caótico pero tan dulce del que me enamoré, que has pasado de ser arrogante a ser un idiota. 
Pensando bien, mirando este cielo parece que las estrellas me dicen que merezco algo mejor, supongo. 

Relato de Arantxa Lorente 1º F

Ahí estaba ella, sentada en ese coche acompañada de un mismísimo desconocido que acababa de conocer. Ella, con su preciosa nariz respingona, admirando la maravillosa sensación de las delicadas gotas de lluvia desvaneciéndose en su precioso rostro. Con una mirada perdida, con cara de que no le importara nada, triste y desolada.
Las finas gotas de lluvia camuflaban sus lágrimas. Estaba perdida, perdida en la nada sin saber a dónde ir. Ya nada le hacia sentirse bien. Aquella chica que se entusiasmaba por todo esta atrapada, encerrada en una coraza llena de inseguridades, miedos y oscuridad.
Ella era la chica sin normas, la chica del indie, la alocada, la mas graciosa, la "rarita", ella era preciosa, joder que si lo era. Pero todo cambió, algo la hizo cambiar y aquella chica que tanto me apasionaba mirar cómo dormía, cambió.

Relato de David Fajardo 1º F

Aquella vez, era la última que la veía. Fueron los días más tristes de mi vida, contando los momentos tan bonitos junto a ella. Éramos el uno para el otro, tal cual, una pareja inigualable, única, que por lo tanto no se contemplaba nunca, solo una vez en la vida. Cuando quise despedirme ya no pude, estábamos demasiado lejos, la chica me miraba a mí y yo a ella, era tan excitante...
Pero así son las despedidas, despedidas que saben a mal, despedidas que te contagian y que te imaginan a pensar en todo lo negativo, en no volverla a ver. Sensación triste, llena de sentimientos e ilusión hacia ella.
Cuando nos miramos hacia lo lejos observé que me decía algo, no logré escucharla por desgracia. Crucé el paso de peatones con los ojos vidriosos, con rabia de perder a la chica de mis sueños.
En aquel emocionante momento recordé su útil paraguas que me dejó con tanto cariño, yo solo sé que en aquel momento estaba preciosa. Su pelo mojado de la lluvia, sus ojos que parecían perlas, sus labios canosos, su mirada de amor hacia mí y sus hermosas palabras que me dijo a lo lejos cuando me alejaba de ella, que como he mencionado antes no logré escuchar.
Solo le pido a Dios volverla a ver, aunque sea una vez en toda mi vida, que nuestros caminos se crucen, que nuestras miradas se exciten y sentir un amor bonito, el que siento por ella y espero que ella por mí...

Isabel Rabadán 1º F

Y llegó otro 24 de septiembre, después de tanto tiempo la herida sigue abierta. No puedo dejar de pensar en ti. Te fuiste con la llegada del otoño. Ese año se mezcló la amarga despedida del verano junto a tu trágica ausencia. Aún recuerdo cuando me cantabas esa canción, siempre será mi favorita o cuando me subía encima de tus pies para bailar. Ojalá despertarme y que todo hubiese sido una horrible pesadilla, ojalá mirar al cielo y no buscarte. 

Relato de Alicia Moreno 1º F

Observaba con melancolía las nubes grises que se acumulaban en gran parte del cielo. Me asomé a la ventana, necesitaba respirar, necesitaba sentir que todo iba a ir bien. Noté cómo comenzaron a caer gotas de agua sobre mi piel y aún así, no escondí la cabeza. Me tranquilizaba sentir la lluvia sobre mi pelo, sentir cómo se humedecía mi rostro. 
Sin duda, este era uno de los peores días de mi vida, fingir a todo el mundo una sonrisa, fingir que no la conocía realmente, cuando en realidad era mucho más que eso. 
Sydney era la luz de mi vida y ahora esa luz se había apagado con su marcha, se había ido y no iba a regresar, esperarla era inútil. 
Las lágrimas comenzaron a descender bajo mis ojos. Recordarla dolía como si miles de cuchillos se clavaran en mi espalda, pero ese dolor iba a desaparecer y por fin podría decir que iba a estar junto a ella. 
Dejé que el coche siguiera su camino hasta escuchar el impacto del mismo. Y así, de un momento a otro había dejado de sentir, mi corazón ya no latía y la sangre estaba cansada de circular por todo mi cuerpo sin rumbo alguno. Sydney había fallecido y ella era lo único que me anclaba a esta desdichada vida. Lo último que recuerdo haber visto fue su hermosa sonrisa.

Relato de Elena Bermúdez 1º F

Cuando estoy pensando en ti se despide la alegría, se aproxima la tristeza, mi corazón se dilata, me dice que es culpa mía, que todo lo que ha pasado fue una mala travesía. Vivo con la ilusión de que vuelvas, vida mía. Te quieren tanto mis ojos que hasta en las sombras de esta larga espera te miran. Es muy difícil quitarte del pensamiento. ¡Qué mala suerte la mía! 

Poema de Irene Monsálvez 1º F

ESTACIONES

La libérrima sensación
del viento acariciándome.
La lluvia por mis mejillas
como la sangre brota del corazón 

El hambre de amor
de los corazones vacíos 
las almas enamoradas
en una lluvia estival.

La tirada del tres de espadas,
poetisa de amores rotos.
Las lluvias repentinas
de veranos olvidados 

Heridas sanadas
por la rueda del tiempo,
giran las múltiples fortunas
de un navío naufragado 
por las tormentas.